20.11.11

Becoming insane

Me estoy volviendo loca. El tipo de loca que es tan difícil de contener que debo desempolvar un blog que lleva años de desuso para decirlo.
Me estoy volviendo loca y no hay nada ni nadie que pueda evitarlo. Cabe mencionar que eso último es injusto, porque muchas cosas (y una que otra persona) refuerzan sin más mi estado mental. ¿Pero existe algo en el mundo para remediarlo? No. Me dejan todos aquí, sola, desesperada, carente de respuestas; ni siquiera un antídoto me traen los desgraciados.
Me estoy volviendo loca. Tan loca que creo que la única manera en que deje de sentirme así será reabrir este espacio y descargarme. A final de cuentas, ése fue el propósito original por el que regué escritos alrededor del mágico mundo de Internet. No sé cómo saldrá esto, pero si me funciona mejor que otras cosas, adelante.
Me estoy volviendo loca. Me estoy volviendo loca por su culpa. Y por primera vez en la historia, no tengo miedo de que la gente, de que él, sepa. Por primera vez en mi vida, no tengo nada que ocultar respecto a lo que siento, porque hasta mis más sutiles y frágiles miedos saltan a la luz.
Me estoy volviendo loca. No sé si mi locura reside en lo que siento o en lo impresionada que estoy respecto a mí misma. Nunca había experimentado estas emociones tan sublimes y tan oscuras. Nunca había tenido que llegar a preguntarme dónde radica en deseo y hasta qué punto puede sobrevivir. Y, sin embargo, aquí estoy, meditando al respecto. Y volviéndome loca.