19.9.10

Frustración emocional y frustración por no poder acabar esto porque encontré cosas que me hicieron sentir feliz :D

Y todo empieza a ser normal de nuevo: pedos familiares gracias a la falta de sentido común, represión telefónica, exámenes... The usual & awkward pain.

No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero he tenido una de esas semanas en que todo está muy bien de un lado de la balanza y muy mal del otro. La verdad no fui capaz de escribir todo lo que ocurrió en ningún lado, en parte porque me sigue hiriendo y en parte porque me siento estúpida al volverme a abrir lo suficiente como para decir que he entrado en el club de los corazones más rotos que mi viejo espejo. Digo, no es precisamente como si algo hubiera pasado (esta semana o la pasada o en realidad cualquier semana desde que me metí en esto), pero aun así lo que siento no está bien. No está bien porque yo no me siento bien con ello.

Empecemos por lo básico: "Hola, me llamo Adón Fritzembundi. Hace dos años y medio yo vivía en otro lugar y tenía una vida relativamente normal: estudiaba en la preparatoria, tenía buenos amigos, actividades fuera de la escuela, etcétera. Tengo una pasión inmensa por este mundo, amo la naturaleza y me mueve luchar por ella. Por alguna razón, nací con una habilidad especial para debatir. Y sé cantar. Creo que toco la guitarra, o eso intento. ¿O intentaba? No sé. Pero me gusta muchísimo la música.
Bueno, hace dos años y medio no se me ocurrió que conocería a esta pequeña cosa que ahora intenta escribir acerca de mí. Fue muy raro. Todo ha sido raro, pero, aunque no lo sabe, he aprendido a quererla como es. Es muy rara, pero me encanta que sea así. Es el tipo de personas que se ríen de cualquier cosa. Me encariñé con ella, pero pienso que ella acabó encariñándose más de lo que debería. Y tuve que alejarla. No porque yo sea un demonio infeliz que pretenda hacerle la vida miserable a costa de lo que siente (porque, vamos, como si yo no supiera, Erika), sino porque aprendí que debo aprovechar las oportunidades. Eso no puede incluirla siempre.
Las cosas se han puesto muy raras entre los dos. ¿Estuvo bien decirle, cierto? ¡Tenía que hacerlo! Tarde o temprano se iba a enterar y le iba a doler más y... Tengo que quitarla de aquí antes de que todo salga peor para ella. Suena muy cursi, pero no quiero lastimarla. Es pequeña, es dulce, es inocente; no quiero ser yo quien la despoje de tanta pureza."

Y no es que Mr. Fritzembundi (o la señora de Fritzembundi) sean agentes culpables del dolor que a ratos me asalta y me hace chillar como cerdita hasta quedarme dormida; no es que sean responsables de mi falta de concentración y mi necesidad de fugarme de la realidad de la manera en que sea pueda. El Sr. y la Sra. Fritzembundi sólo tuvieron la hermosa e impactante suerte de estar en el lugar y momento correctos e idóneos. Te odio, Sra. Frtizembundi, y no porque seas mala persona, no porque hayas hecho algo para lastimarme, no porque de verdad te odie: es que tú estás en ese sitio por el que me he muerto desde hace tanto. Te odio porque tienes la asquerosa fortuna de estar cerca de él, de compartir sus miedos y sus sueños, de escucharlo día a día; tienes ese inmenso privilegio que radica en ser la persona en quien plasma su amor y deseo.

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